top of page
Cielo

EL PLACER DE VIAJAR

INFORTURSA

BANNER 900X250.png

Kawachi Wine: el vino secreto de Osaka entre uva de mesa, constelaciones y cápsulas del tiempo

  • Mimmo Santonicola
  • 17 minutes ago
  • 8 min read

Entramos con mucha curiosidad en la bodega de Kawachi Wine, en las colinas de Habikino, y enseguida nos llama la atención la tienda en la sala principal : estanterias elegantes, botellas alineadas como pequeños soldaditos, etiquetas gráficas y coloridas que ya cuentan una historia. Pero la primera pregunta no la hacemos nosotros. En cuanto el señor Shigeyuki Kondou – cuarta generación de la familia de Kawachi Wine– se nos acerca sonriendo, me lanza en un basico ingles: «How did you find us?»


Kawachi Wine

La pregunta es lógica. Por aquí no llegan muchos turistas. Ya lo intuíamos: nuestros correos y mensajes en redes habían quedado sin respuesta y, en los días anteriores en Osaka, apenas habíamos visto rastro de vino japonés. En los restaurantes mandan el saké y el whisky, y en los supermercados que hemos visitado, solo aparece alguna botella blanca de la zona del Fuji, cerca de Tokio. En el imaginario del viajero, Japón es saké y whiskey single malt; el vino queda en un discreto segundo plano.



Durante la visita descubrimos que incluso aquí, en su propia casa, el vino es solo una parte del negocio: la bodega produce sobre todo umeshu (licor de ciruela) y un brandy muy demandado también en otros países de Asia, mientras que dos tercios de la uva que sale de la finca se vende como uva de mesa. Es el destino de las dos protagonistas de esta historia, Delaware y Muscat Bailey A: uvas nacidas para comerse, que con el tiempo se van convertiendo también en base de algunos de los vinos más identitarios de Japón.

Y sin embargo, desde la periferia de Osaka, esta pequeña bodega está haciendo algo grande: educar en el vino primero a la población local, con una aproximación amable, visual y casi lúdica.


vuelos baratos azores

Estamos en Habikino, a unos treinta kilómetros del centro de Osaka: colinas suaves al pie de los montes Kongō, un paisaje de viñedos, frutales, bamboo y pequeños pueblos. Aquí, en 1934, nace la Kintokuya Western Liquor Brewery, destilería fundada por Tokuichi Kondo, antecesora de la actual Kawachi Wine. Hoy la cuarta generación continúa el proyecto, que tras la guerra fue orientándose cada vez más hacia el vino y los licores de fruta.

El terruño no es nada fácil: veranos tórridos que superan a menudo los 35–38 ºC, una humedad que haría palidecer a muchas regiones vitícolas europeas, lluvias monzónicas y tifones que pueden arruinar la vendimia. Durante años aquí se cultivó también Koshu, la uva blanca histórica de Japón, pero su fragilidad frente a los tifones llevó a la bodega a abandonarla. Hoy el corazón de la producción lo ocupan las uvas Delaware y Muscat Bailey A, acompañadas de variedades internacionales como Chardonnay, Sémillon, Merlot y Cabernet Sauvignon.


Para adelantarse a la temporada y esquivar las lluvias de septiembre, los viñedos se calientan en invierno, de manera que el ciclo vegetativo arranque antes. La vendimia de Delaware comienza ya en junio; el embotellado de los vinos se concentra sobre todo entre enero y febrero.


Kawachi Wine

Las salas de Kawachi Wine son un pequeño laboratorio de comunicación enológica. En la barra de la entrada principal encontramos una carta de vinos ilustrada: para cada botella, una miniatura de la etiqueta, unas pocas líneas en inglés que explican el estilo, el nivel de dulzor, el cuerpo y sugerencias de maridaje. No es una carta para expertos, sino una invitación a elegir sin miedo: Delaware Nouveau, Muscat Bailey A, Chardonnay, Sémillon, Merlot, Cabernet Sauvignon… cada uno con su micro‑relato.


En las paredes empiezan las verdaderas lecciones. Paneles de colores muestran:

• lLas diferentes variedades cultivadas: Merlot, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Delaware, Niagara, Muscat Bailey A y otras;

• Las formas de conducción, con esquemas que comparan la espaldera “europea” con la pérgola alta utilizada para la uva de mesa;

• La diferencia entre uva para vino y uva de mesa, traducida en cifras y dibujos: racimos más pequeños, bayas concentradas, más acidez y azúcar para el vino; racimos grandes, crujientes y jugosos para comer frescos.

En pocas láminas se entiende por qué, en este clima cálido y húmedo, la viña japonesa ha tenido que seguir un camino diferente al europeo.


Un gran panel narra las cuatro estaciones de la vid. Empieza con los sarmientos desnudos tras la poda invernal, siguen los primeros brotes de abril, el follaje espeso de finales de primavera, las pérgolas cubiertas de hojas en verano, los racimos violáceos listos para vendimiar y, al final, las hileras desnudas del invierno.

Debajo, otra secuencia muestra las principales labores en el viñedo: poda, eliminación de brotes sobrantes, atado de los sarmientos a la pérgola, aclareo de racimos, deshojado. Aquí la vid se conduce en altura, sobre estructuras que crean una especie de techo vegetal: es la forma más eficaz de favorecer la circulación del aire alrededor de los racimos y defenderse de la humedad extrema y las lluvias torrenciales.

Para el visitante, estos paneles son una clave de lectura esencial para comprender el trabajo de todo un año.



El alma pedagógica de Kawachi Wine se ve aún mejor en el proyecto Wine Capsule. Los niños de las escuelas locales visitan la bodega dos veces al año: en una de esas visitas, a los ocho años, vendimian una pequeña parcela reservada para ellos. Esa uva se vinifica, se embotella y… se olvida en la bodega hasta que cumplen veinte años, cuando reciben las botellas como regalo de mayoría de edad.

Es una cápsula del tiempo líquida: dentro está la añada en la que eran niños, el territorio en el que crecieron, las manos con las que cortaron la uva. En un solo gesto, Kawachi Wine une educación, comunidad y vino como muy pocos proyectos en el mundo.


Kawachi Wine

Las etiquetas también participan de esta “pedagogía suave”. Observando la fila de botellas en la barra, se distinguen dos familias gráficas principales:

• las etiquetas con la montaña y el sol de rayos rojos, que aparecen en vinos emblemáticos como el Muscat Bailey A y el Delaware Nouveau;

• las que muestran montaña, luna y cielo estrellado, presentes en Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Sémillon y Chardonnay

El paisaje es siempre el mismo – las colinas detrás de la bodega – pero cambia el cielo: día/noche, sol/luna, distintas constelaciones dibujadas sobre el azul.


En la etiqueta del Muscat Bailey A el sol rojo está bajo en el horizonte, con rayos que tiñen de naranja el cielo: es más atardecer que amanecer, casi un sol que se esconde tras las colinas. Es el vino de la tarde‑noche, pensado para cuando Osaka baja el ritmo: un tinto de mesa japonés para acompañar yakitori, kushikatsu y platos con salsa de soja.

En el Delaware Nouveau, en cambio, la misma montaña aparece bajo una luz más clara y difusa, con colores más suaves. El mensaje es otro: es un vino “all day long”, para beber casi a cualquier hora del día, desde el aperitivo hasta la comida ligera. La gráfica luminosa refleja el carácter del vino: dulzor delicado, ausencia de taninos marcados y una frescura que no cansa.


Kawachi Wine

En los tintos con luna y cielo estrellado la bodega juega con un pequeño código estacional. Cada etiqueta muestra:

• una luna en posición ligeramente distinta,

• un dibujo de constelaciones sobre la montaña,

• una intensidad de azul y de luz que varía de un vino a otro.


No se trata de un atlas astronómico, sino de una forma poética de sugerir estaciones y climas de consumo: los cielos más azules y nítidos evocan el aire seco del invierno, ideal para noches frías y platos más contundentes; los que tienen reflejos más cálidos y dorados recuerdan el final del verano o el otoño.

Kawachi convierte así sus botellas en pequeños “planes de temporada”: basta mirar la luna y las estrellas de la etiqueta para intuir si ese tinto nació para una noche gélida de enero o para una velada templada de octubre.



Sin embargo, el corazón de la visita, y de la cata, son las dos uvas que mejor cuentan la historia vitícola de Japón: Delaware y Muscat Bailey A.

Delaware nace en Estados Unidos como híbrido de mesa, pero llegó a Japón a finales del siglo XIX y aquí encontró una segunda patria: hoy es una de las uvas más cultivadas para consumo fresco, especialmente en el norte, pero también en Osaka. En Kawachi Wine trabajan unas 300 toneladas de Delaware entre junio y agosto, aunque el 80% se destina al mercado de fruta: bayas rosadas, dulces, aromáticas. Solo una parte se vinifica.

El Delaware Nouveau 2025 es la botella que abre nuestra degustación. Se elabora con uva de mesa ligeramente deshidratada: el resultado es una nariz explosiva de uva fresca, casi de mosto recién prensado. En boca es dulce‑ácido, ligero, directo. Nos recuerda el garganega de Soave en Italia y también algunos Verdejos de España. Demuestra que incluso una uva “sencilla” de mesa, en manos de quien la conoce a fondo, puede hablar con acento de terruño.


Si Delaware es la memoria de la uva de mesa, Muscat Bailey A es la cara moderna del tinto japonés. Creado en los años veinte por Zenbei Kawakami, en la prefectura de Niigata, a partir del cruce entre una vid americana (Bailey) y Muscat Hamburg, es un híbrido pensado para resistir el duro clima del país: inviernos nevados, humedad elevada, lluvias de verano.

En copa, especialmente en versiones como la de Kawachi Wine, el resultado sorprende: color rubí muy transparente, aromas de fresa, frambuesa, cereza roja, un toque de caramelo y especia dulce. La fermentación de unas tres semanas con los hollejos, más gruesos por su origen híbrido, aporta estructura sin endurecer el tanino.


Ahí aparece la sensación de déjà‑vu para quien llega desde Europa: el vino recuerda a ciertos Beaujolais bien hechos – jugosos, crujientes, para beber ligeramente frescos – y al mismo tiempo a algún Pinot Noir frutal de clima fresco. No hay maceración carbónica, pero el espíritu es semejante: un tinto japonés amable y gastronómico, perfecto con los platos locales de umami marcado.


Kawachi Wine

Sin embargo, nuestra línea de cata en Kawachi Wine combina tradición internacional y raíces locales:

• Delaware Nouveau 2025 – Frutal y directo, uva crujiente, dulzor controlado. Un blanco para servir frío, ideal desde el aperitivo hasta una comida ligera.

• Chardonnay 2025 (sin barrica) – Añada sofocante que rozó los 38 ºC, 13% vol.: aromas de manzana y un toque casi de saké, boca seca y tensa, “sharp and dry” como reza la descripción.

• Sémillon 2023 : seco, mineral, acidez vertical, perfecto con pescado crudo y frituras delicadas.

• Kontokuya Chardonnay 2020 – Blanco de referencia de la casa que nos gustado mucho: unas mil botellas, Chardonnay criado en madera unos 18 meses, con notas de fruta amarilla madura, mermelada de cítricos y una vainilla muy integrada. Es un vino que sorprende, de nivel Europeo sin duda

• Muscat Bailey A – Fresa en nariz, paso de boca fluido, tanino fino: el tinto amable que parece un cruce entre Beaujolais y Pinot Noir frutal, para servir ligeramente fresco.

• Merlot (unos 14 meses en barrica) – Tinto de cuerpo medio, fruta madura y notas de vainilla y especias dulces: un “Bordeaux a la japonesa”, adaptado al clima húmedo, para carnes a la parrilla.


hoteles baratos almeria

En un país donde el saké y el whisky se llevan casi todo el protagonismo, Kawachi Wine cuenta otra historia: la de una familia que, desde hace cuatro generaciones, insiste en el vino en un territorio complicado, buscando sus propias maneras de explicarlo a la gente.

Las etiquetas con el sol rojo y las constelaciones, los paneles didácticos sobre la vid, el proyecto Wine Capsule con los niños, la decisión de trabajar uvas como Delaware y Muscat Bailey A en lugar de perseguir únicamente variedades internacionales: todo apunta en la misma dirección. El vino no es solo un producto que vender, sino un lenguaje para hablar de territorio, memoria y estaciones.


Para quien disfruta conociendo los vinos a través de los lugares y las personas, Habikino y Kawachi Wine son un desvío desde Osaka que vale más que muchas atracciones de guía turística. El Japón del vino existe, escondido entre las colinas de Habikino como tantos templos budistas que salpican la zona, donde hay que acertar a llegar en silencio para descubrirlos y hacer un esfuerzo por comprender una religión con rituales y una manera distinta de ver el mundo.


Comments


REVISTA INFORTURSA

Timón, 18  / 28223 Pozuelo de Alarcón

Madrid / España 

info@infortursa.es

Copyright © 2024 Roldán & Asociados, S.A., todos los derechos reservados

​​

bottom of page