top of page
Cielo

EL PLACER DE VIAJAR

INFORTURSA

Tradición bien entendida: Casa Toro eleva la taberna madrileña con acento andaluz

  • Foto del escritor: Redacción. Madrid
    Redacción. Madrid
  • hace 6 horas
  • 4 Min. de lectura

Hay lugares que no solo se visitan: se viven. Y Casa Toro es uno de ellos. Quizá sea por su ubicación privilegiada, asomada casi de puntillas a la Plaza de Las Ventas, o por esa sensación inmediata de haber llegado a un sitio con alma, de esos que combinan trayectoria y presente sin necesidad de artificios. Basta cruzar la puerta para entender que aquí lo castizo te abraza. El proyecto lleva la firma de César Molero, un hostelero con oficio, corazón y mirada, también creador del cercano El Tentadero.


César Molero, propietario de Casa Toro

Las grandes cristaleras son, sin duda, uno de sus mayores tesoros. Dejan entrar la luz durante el día y regalan una de las estampas más bellas de Madrid cuando cae la tarde. Contemplar la plaza desde dentro, con la calma que da una buena mesa, tiene algo de ritual contemporáneo, como si la ciudad se detuviera un instante para recordarnos que aún quedan lugares donde todo sucede sin prisa. Esa relación directa con Las Ventas convierte a Casa Toro en un escenario excepcional para encuentros especiales, celebraciones familiares, eventos de empresa o reuniones entre amigos. El espacio, versátil y generoso, se adapta con naturalidad a cada ocasión, logrando que tanto una comida íntima como una gran convocatoria se sientan igual de acogedoras.


Comer cerca de Las Ventas

Pero si algo termina de definir el carácter de esta casa es su gente. Hay una amabilidad que no se aprende en manuales: se percibe en la mirada atenta, en la recomendación honesta, en ese saber estar que equilibra cercanía y profesionalidad. El equipo entiende que la hospitalidad es un lenguaje propio y lo practica con elegancia, consiguiendo que te sientas cuidado sin darse apenas cuenta.

Con vistas a Las Ventas, esta taberna madrileña con acento del sur es un homenaje a los platos populares -rabo, oreja, callos, ensaladilla, mollejas, chacinas…- que rodean a este festejo y elaborados con tanto acierto desde la tradición que hacen volver

La cocina sigue ese mismo hilo de autenticidad. Aquí la materia prima manda -y se nota-. Producto bien elegido, tratado con respeto y llevado al plato con una elaboración precisa, de esas que no necesitan disfraz porque confían en el sabor. La gastronomía castiza encuentra en Casa Toro un discurso renovado, con guiños andaluces que aportan calidez y carácter. Platos que hablan de tradición, sí, pero también de oficio.


Comer cerca de Las Ventas
Mejor Torrezno de Madrid 2025

Hay recetas que reconcilian con la cocina de siempre: la ensaladilla rusa con gamba al ajillo, cremosa y franca; unos torreznos que crujen con alegría antes de rendirse en una melosidad perfecta (Premio al Mejor Torrezno de Madrid); huevos rotos que llegan humeantes para compartirse sin protocolo; o ese rabo de toro cocinado durante horas hasta alcanzar una textura casi emocional. También la casquería -tan nuestra- se reivindica con elegancia en mollejas confitadas o lingotes de oreja que logran el equilibrio exacto entre ternura y carácter.


turismo en alicante

Los pescados y mariscos mantienen el listón alto, siempre frescos, mientras que las chacinas invitan a ese gesto tan español de alargar la conversación. Y luego están los postres, para "salir por la Puerta Grande", que aparecen cuando crees no poder más, pero termina haciendo sitio porque irse sin probar una buena torrija sería, sencillamente, un error.



Sin embargo, Casa Toro no termina en la mesa. Cuando llega la noche, el restaurante cambia de pulso y deja que el duende tome la palabra. De jueves a sábado, el sonido de la guitarra y el eco del flamenco envuelven el salón en una atmósfera vibrante que invita a quedarse un poco más. Y lo mejor es que la música convive con la conversación sin imponerse: el local está perfectamente insonorizado, de modo que el arte se disfruta con intensidad, pero sin estridencias. Se puede cenar, brindar, dejarse llevar por el compás… y mirar el reloj solo para descubrir que ya roza las dos de la madrugada.

La decoración acompaña ese equilibrio entre lo castizo y lo contemporáneo: maderas naturales, azulejos, mármol, cestos de mimbre rebosantes de plantas, detalles que evocan las antiguas casas de comidas y una iluminación cálida que favorece la confidencia. Todo parece pensado para que cada visita sea distinta, para que el espacio respire vida a cualquier hora del día.


Comer cerca de Las Ventas
El diseño interior, firmado por Néstor Marcos Architecture, reinterpreta la taberna castiza desde un lenguaje actual

Quizá por eso Casa Toro ha logrado algo cada vez más difícil: convertirse en un lugar al que siempre apetece volver. Funciona para el vermut improvisado, para una comida larga de domingo, para celebrar un cumpleaños, cerrar un acuerdo o simplemente reencontrarse. Y también para esas noches en las que uno busca algo más que cenar: busca sentir.


En una ciudad que no deja de reinventarse, Casa Toro ha entendido que la verdadera modernidad consiste en no olvidar quién eres. Aquí Madrid late con acento del sur, la tradición se sirve con una sonrisa y cada mesa tiene algo de celebración. Porque hay restaurantes que se recuerdan por lo que se come… y otros, como este, además por cómo hacen sentir.


Julio Camba, 5. Madrid.

Tel. 676 74 52 93.

Comentarios


REVISTA INFORTURSA

Timón, 18  / 28223 Pozuelo de Alarcón

Madrid / España 

info@infortursa.es

Copyright © 2024 Roldán & Asociados, S.A., todos los derechos reservados

​​

bottom of page