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El Ródano, a fuego lento
Hay formas de viajar que no se olvidan. No porque sean espectaculares —aunque lo son—, sino porque te cambian el ritmo. Subes al barco con la cabeza llena de cosas pendientes y dos días después ya no recuerdas ninguna. El Ródano tiene ese efecto. El paisaje avanza despacio, los viñedos se suceden al otro lado de los ventanales, y la única decisión urgente del día es si el almuerzo lo tomarás en cubierta o en el restaurante. Siempre en cubierta, si el cielo lo permite.

Redacción. Madrid
15 may4 min de lectura


Los 15 pueblos más bonitos de Europa
Con una superficie de 10.530.571 kilómetros cuadrados, el dos por ciento de la superficie mundial, Europa es un continente repleto de...

Sergio Roldán. Madrid
26 ene 20226 min de lectura
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