De la tierra volcánica al escenario mundial: Gran Canaria brilla en Madrid Fusión 2026
- Redacción. Madrid

- 2 feb
- 3 Min. de lectura
Gran Canaria volvió a Madrid Fusión en 2026 con la madurez de quien ya no necesita presentarse, pero sí reafirmarse. Del 26 al 28 de enero, la isla estuvo presente en el congreso gastronómico más influyente del mundo con una propuesta sólida, reconocible y profundamente ligada a su territorio, en la que producto, paisaje y personas fueron los verdaderos protagonistas.
Tras nueve años consecutivos de participación, la presencia grancanaria dejó claro que ya no se trataba de una etapa de descubrimiento ni de consolidación, sino de una reivindicación natural del lugar que la isla se había ganado dentro de la gastronomía contemporánea. Una cocina construida desde la tierra volcánica y el Atlántico, desde el trabajo diario de agricultores, ganaderos, pescadores y artesanos, y desde una generación de cocineros y sumilleres que había sabido transformar ese legado en un discurso culinario actual, honesto y con identidad propia.

El stand de Gran Canaria se convirtió en uno de los espacios más vivos y concurridos del recinto. Su cuidada puesta en escena, inspirada en el formato omakase y concebida como un espacio de diálogo directo entre chefs y comensales, sirvió de escenario para demostraciones culinarias, catas, armonías líquidas y presentaciones de producto. Allí, una delegación de alrededor de cuarenta profesionales —entre cocineros, pasteleros, sumilleres y especialistas en producto— ofreció al público profesional una muestra precisa del potencial gastronómico de la isla.
Uno de los grandes hitos de esta edición fue el protagonismo alcanzado por los quesos de Gran Canaria, que se coronaron en Madrid Fusión con la celebración del I Concurso Bocados con Queso de Gran Canaria. La competición reunió a cocineros de altísimo nivel, incluidos restaurantes con Estrella Michelin, y evidenció la versatilidad y calidad de un producto que se ha convertido en emblema del territorio. La victoria fue para Diana Díaz, jefa de cocina del restaurante El Invernadero, que conquistó al jurado con un delicado y potente bocado elaborado a partir de Queso Flor de Guía, calabaza asada y flores del campo, una creación que combinó técnica, sensibilidad y respeto absoluto por el ingrediente.

La jornada estuvo marcada por un ambiente de entusiasmo colectivo y por el reconocimiento explícito de grandes nombres de la gastronomía nacional. La presencia de Albert Adrià, que reivindicó públicamente su vínculo con Canarias y su admiración por sus productos y quesos, reforzó el impacto de una participación que tuvo también un fuerte reflejo en el programa oficial del congreso. Ese mismo día, Borja Marrero, al frente de Muxgo Restaurante, subió al escenario del Auditorio Principal, situando a Gran Canaria en uno de los espacios más prestigiosos del evento y confirmando el momento de madurez creativa que atraviesa la cocina insular.
A lo largo de la feria, los productos de Gran Canaria fueron los grandes aliados del discurso culinario. Quesos, gofio, vinos, pescados, verduras y elaboraciones tradicionales reinterpretadas sirvieron de base para propuestas que hablaron de microclimas, de biodiversidad y de memoria, pero también de innovación y futuro. Restaurantes como Bevir, Poemas by Hermanos Padrón, Camino al Jamonal, Los Guayres, La Aquarela o La Tunera mostraron distintas formas de entender una misma filosofía: cocinar desde el origen, sin artificios, con sabor y con emoción.
Desde el Cabildo de Gran Canaria se subrayó el papel estratégico de la gastronomía como motor de diversificación turística y desarrollo económico. La apuesta por el producto local y el sector primario, explicaron sus responsables, había demostrado ser una herramienta eficaz para generar valor, cohesión social y proyección internacional, situando a la isla más allá del tradicional relato de sol y playa.
Madrid Fusión 2026 confirmó, en definitiva, que Gran Canaria había alcanzado un punto de inflexión. Su propuesta gastronómica se mostró madura, coherente y con una personalidad propia, sostenida en el talento de sus profesionales y en la identidad de sus productos. Una isla que ya no pedía paso, sino que hablaba con voz firme en uno de los grandes foros de la gastronomía mundial.








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