Abu Dabi, ¡ahí al lado! Un destino culturalmente relevante
- Javier Roldán
- 1 day ago
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“Ahí al lado” es una expresión muy nuestra. En Madrid -y en casi toda España- la usamos para relativizar distancias, para hacer que lo lejano parezca cercano. Y eso mismo ocurre con Abu Dabi.
Siete horas de vuelo pueden parecer muchas, pero son solo tres más que a muchos destinos frecuentes. Cuando aterrizas en el Aeropuerto Internacional Zayed y sientes la eficiencia tranquila con la que todo fluye, la distancia empieza a desdibujarse. Abu Dabi deja de estar lejos. Está, simplemente, ahí al lado.
La recomendación es clara: si no ha sido tu primera opción, no lo conviertas solo en escala. Regálate al menos 48 horas. El tiempo suficiente para dejarte impresionar por la inmensidad blanca y serena de la Gran Mezquita Sheikh Zayed, capaz de emocionar incluso al viajero más experimentado; para recorrer sus museos, como el recién inaugurado Museo Nacional Zayed, diseñado por el estudio de Norman Foster, y entender cómo tradición y modernidad dialogan aquí sin complejos; para caminar al atardecer -o al amanecer- por playas de aguas cristalinas con una temperatura que parece cuidadosamente ajustada, como si el destino entero funcionara en modo bienestar permanente.
No podemos obviar ese recuerdo residual que durante años acompañó al Golfo Pérsico: la idea de una región compleja, inestable y lejana. Sin embargo, la realidad es la de un emirato seguro, organizado y profundamente consciente de la imagen que proyecta.
Abdulla Yousuf Mohammad, director de Operaciones Internacionales del Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi (DCT Abu Dhabi) ha puesto todas las herramientas de promoción y todas las capacidades del emirato para que los agentes de viajes de España conozcan y vendan un destino seguro -y rentable-, garantizando un enfoque inclusivo con participación comunitaria en el desarrollo turístico

Viajamos convocados por el Departamento de Cultura y Turismo de Abu Dabi para vivir la experiencia del Ramadán. Y es precisamente ahí donde se entiende que el turismo también puede ser una herramienta para derribar prejuicios. El Ramadán en Abu Dabi no es solo recogimiento; es comunidad, hospitalidad, generosidad… es una forma distinta -y muy enriquecedora- de acercarse a la cultura local. Las cenas de iftar, la iluminación especial, el ritmo pausado que transforma la ciudad al caer el sol… todo adquiere una dimensión casi íntima para el visitante.
La idea es combatir barreras y percepciones erróneas sobre el Ramadán y marcar su relevancia turística a sabiendas de que su promoción es una tarea delicada, ya que su celebración puede variar significativamente entre diferentes países y culturas musulmanas.
Consolidar la transformación cultural de los Emiratos Árabes Unidos hacia valores de tolerancia, paz y armonía, es el reto.
Es cierto que la geopolítica no desaparece del mapa y que Oriente Medio vive tensiones cíclicas -sin ir más lejos el reciente ataque de EE.UU., e Israel, a Irán- que influyen en la percepción exterior. Pero todo pasa y si algo tiene el turismo es su extraordinaria capacidad de resiliencia y de recuperación. Abu Dabi lo sabe y trabaja con una estrategia clara: diversificar su oferta cultural, invertir en infraestructuras, apostar por la formación en hostelería y consolidarse como un destino donde conviven tradición, tolerancia y modernidad.
Abu Dabi ha demostrado una notable capacidad de respuesta ante la actual crisis, convirtiendo la adversidad en una oportunidad para mostrar su hospitalidad al ofrecer alojamiento gratuito a los viajeros varados tras el cierre de su espacio aéreo. Un gesto que, además de aliviar la situación de los afectados, contribuye a reforzar la imagen del emirato como un destino responsable y atento con sus visitantes.
La ambición es grande: alcanzar los 40 millones de visitantes en 2030. Pero más allá de las cifras, lo que se percibe es algo más importante: una voluntad firme de mostrarse al mundo desde la autenticidad, sin renunciar a sus raíces.
Después de recorrer sus museos, escuchar a sus responsables turísticos y observar cómo diferentes culturas conviven con naturalidad en sus espacios públicos, se entiende que Abu Dabi no quiere ser solo un destino de lujo. Quiere ser un destino culturalmente relevante.
Y quizá ahí está la clave.
Todo ello forma parte de la estrategia con la que Abu Dhabi quiere consolidarse como uno de los destinos turísticos más atractivos de la región. La mejora de las infraestructuras —con proyectos como sistemas de transporte ferroviario que conecten diferentes regiones e incluso países—, junto con la apuesta por garantizar experiencias de alta calidad para el visitante, marcan el rumbo del destino. A ello se suma la promoción de celebraciones como el Ramadán, poniendo en valor su singularidad cultural y su capacidad para ofrecer vivencias auténticas a los viajeros. Iniciativas impulsadas por el Department of Culture and Tourism – Abu Dhabi que refuerzan la posición del emirato como un lugar donde tradición, hospitalidad e innovación turística avanzan de la mano.
A veces lo lejano solo necesita que cambiemos la perspectiva. Abu Dabi no está tan lejos como parece ni cultural ni geográficamente. Está -si decidimos mirarlo así- ahí al lado.































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