A Coruña apura la última luz: el eclipse llega aquí antes que a ningún sitio de España
- Redacción. Madrid

- hace 16 horas
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Nueve días. Ese es el margen que queda para decidir dónde plantarse el próximo 12 de agosto, y la provincia de A Coruña juega con una ventaja que ningún otro territorio peninsular puede reclamar: aquí la sombra de la Luna toca tierra primero. Galicia será el primer lugar donde el eclipse sea visible, y lo será con el Sol ya vencido sobre el horizonte, rozando el mar.

De ahí el juego que la Diputación ha convertido en lema de campaña —Un atardecer, dos ocasos—, porque el fenómeno se producirá poco antes del atardecer y, con muy poco tiempo de diferencia, el Sol se ocultará dos veces en la misma jornada. Primero la falsa noche, esa que dura poco más de un minuto y en la que el aire se enfría de golpe. Después, la de verdad.
Galicia será el primer lugar donde el eclipse sea visible, y lo será con el Sol ya vencido sobre el horizonte, rozando el mar.
Los números explican por qué conviene elegir bien. En la ciudad de A Coruña la totalidad se prolonga setenta y seis segundos, con el astro apenas doce grados sobre el horizonte; subiendo hacia el norte, Cedeira roza el minuto y cuarenta, una de las duraciones más generosas de todo el país. Ferrolterra se convierte así en el palco preferente: los acantilados de Herbeira, la Serra da Capelada, las playas de Doniños y Pantín miran de frente hacia poniente, sin nada que estorbe.
La provincia llega además con credenciales que no se improvisan. Dos de sus ocho geodestinos —la Costa da Morte y As Mariñas— cuentan con el reconocimiento de la Fundación Starlight, un sello que no premia el paisaje sino la calidad y la protección del cielo nocturno, junto a la existencia de alojamiento, medios de observación y personal formado. Cuando la corona solar se apague y regrese la luz, esos mismos cielos seguirán trabajando: la Vía Láctea de agosto sobre las Fragas do Eume o sobre el Mandeo es un segundo espectáculo que casi nadie tiene en la agenda.

Y queda lo demás, que es mucho. Cabo Ortegal, Geoparque Mundial de la UNESCO, con los acantilados más altos de la Europa continental. Betanzos y su tortilla. Los percebes de la costa brava atlántica. Santo André de Teixido. La piedra de Compostela a una hora de camino. El eclipse dura minuto y pico; la excusa para quedarse, bastante más.
Una advertencia práctica, porque el entusiasmo suele salir caro: no vale cualquier mirador bonito. Hace falta un horizonte oeste completamente despejado —el Sol estará muy bajo—, evitando valles encajados y obstáculos, y conviene llegar con mucha antelación y con el aparcamiento previsto, porque la afluencia en la franja de totalidad será alta. Y las gafas homologadas, siempre, salvo en el instante exacto de la totalidad.
El siguiente eclipse total visible desde España después de la tríada 2026-2028 no llegará hasta 2053. La cuenta es sencilla.






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