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REVISTA INFORTURSA

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"O que me apaixona em Lisboa"

May 16, 2017

Hace poco leí que viajamos para cambiar, no de lugar, sino de idea. Y quizá tenga razón. Mucha. Y es más, a veces no hace falta recorrer miles de kilómetros.

 

 

En Semana Santa viajé a Lisboa. Como un porcentaje bastante elevado de españoles, ya que dónde íbamos, los de delante y de detrás de las colas, éramos de aquí. Este post podría llamarse: españoles ¡todos para Lisboa! Y la verdad, que es mi intención también, que queráis ir, como yo llevaba mucho tiempo queriendo ir, y como ahora quiero repetir. Pero casi mejor elegid otra fecha .

 

Entonces ¿Cambiamos de idea? Sí, yo, por ejemplo, no imaginaba escribir sobre mis viajes, pero en este caso, Lisboa, tiene mucho de lo que a mí me gusta, y tengo que dejarlo reflejado, y quiero compartirlo. Lisboa es una ciudad desvencijada, bohemia y cosmopolita, esencia que quiero transmitir.

 

Bueno, y quizá sea la única forma que tengo de hacerlo, porque no sé a vosotros pero cuando voy a un lugar, que me alucina tanto, y por primera vez además, me olvido casi hasta de hacer fotos, me quedo tan ensimismada, que prefiero eso, disfrutarlo. Parándome en cada fachada, en cada casa desvencijada, en las abandonadas, fijándome en los azulejos, en las puertas, en las ventanas, y pensando, ¡me encantaría entrar! Y es que siempre he pensado que debería haber una profesión en la que te pagaran por ver casas abandonadas. Sí, no es realista, pero oye, me encanta pensarlo y eso no me lo podéis quitar.

 

 

Todo esto unido a sus calles, sus cuestas, sus vistas a cada paso, a sus colores, a su buen rollo, a la tranquilidad -a pesar de ser una gran ciudad-, a la amabilidad de los lisboetas, al Tajo, a lo cerca que estamos, a que compartimos península, incluso por lo mal que se aparca, por favor, id a Lisboa.

 

No pretendo que esto se convierta en una guía de qué hacer, ni cómo, pero sí sois de visitar a fondo una ciudad, de caminar, y caminar, y subir y bajar, y ver y descubrir rincones que muchas veces no vienen en las guías de viaje, os recomiendo que, además de ir cómodos, os hagáis -si vais pocos días- una lista con vuestras prioridades. A lo mejor para alguien es súper interesante ir al Barrio de Belém a ver el Monasterio de los Jerónimos, el Monumento a los descubridores y la Torre de Belém y esperar una cola de dos horas, como la que había cuando fuí yo, para otro quizá no, simplemente ir, pasear a orillas del Tajo y comerse unos pastelitos de crema, sea más satisfactorio -de ninguna de las maneras os olvidéis de los pastelitos-.

 

Yo me alojé en el Barrio Alto. Para mí, uno de los barrios más pintorescos y bohemios de la ciudad. De día es un barrio muy tranquilo, de calles adoquinadas y estrechas, pero es uno de los puntos clave de la vida nocturna lisboeta. No me gusta comparar, porque nada es igual, así que, mal comparado, me recordaba mucho al Malasaña de Madrid. En su esencia.

 

Para ir al Barrio Alto puedes utilizar, por ejemplo, el elevador de Santa Justa. Yo solo lo utilicé una vez, lo quería ver, quería saber cómo eran las vistas desde arriba, pero al contrario de la mayoría de la gente, lo utilicé para bajar . Dónde podía y mi acompañante me lo permitía, iba andando, así que subí muchas veces y bajé otras tantas y callejeé, que así, pienso, es como se vive y disfruta de una ciudad. Y en Tranvía. Qué maravilla. Qué batiburrillo de vehículos circulando por la ciudad. Debéis montar en tranvía. El 28, el amarillo, el que pasa puntual, cada dos minutos y en múltiples paradas. Os aconsejo, que compréis una tarjeta viva viagem. Por un poco más de seis euros puedes, durante 24 horas, utilizarla cuántas veces queráis, en todos los transportes, metro, tranvía, elevador y autobús. Súper práctico y rentable.

 

El único día que cogí el coche fue para ir a Sintra. Impresionante. Es como una ciudad de cuento. Patrimonio de la humanidad desde el año 1995. En esta ocasión, había tanta gente, que solo pudimos ver el Parque y Palacio da Pena. Pero cuando volví a Madrid, varias personas me dijeron, ¿Pero no has ido al Palacio da Regaleira? Y es que en el fondo sabía que tenía que dejar cosas por ver. Excusas que se busca uno para querer volver…

No quiero que esto se alargue mucho. No quiero que sea una guía al uso y no quiero que perdáis el interés. Así que, qué ver y qué no, lo podéis mirar en cualquier guía, incluso una vez allí, en cualquier Punto de Información os lo podrán decir.

 

Pero sí me gustaría recomendaros varios sitios en los que se come bien. Bueno, o cenar, porque a nosotras con tanto ver, y tanto exprimir los cuatro días que íbamos, comíamos donde nos pillaba bien. Pues bien:

 

 


 

Filho da Mãe. Bio Restaurant.

Lo encontramos sin querer, como se encuentran las mejores cosas. Hamburguesas de ingredientes ecológicos. Las hacen allí, la carne la hacían en una sartén, cortaban la lechuga, rallaban la zanahoria y también la remolacha. Puedes ver todo el proceso mientras esperas. Y no os podéis imaginar lo riquísimo que estaba todo. Y si ya lo acompañas con una cerveza artesana ecológica de las que tienen en la carta, doble placer.

 

Food & booze. Comes e bebes.

Viendo dónde ir, en Chiado, cerca del barrio alto, otra vez casi sin querer, desde fuera escuchamos música, nos asomamos, el sitio era pequeño, alternativo, con muy buen rollo y una decoración muy total. Decidimos entrar y os recomiendo la bifana y unas perninhas, que eran unos muslitos de pollo crujientes. Y sí podéis, que os pongan en la parte de arriba, desde ahí el local, aún mejor.

Pizzaria Lisboa.

De José Avillez. Es un chef considerado como una de las grandes referencias de la cocina portuguesa. Uno de sus restaurantes, Belcanto, cuenta con dos Estrellas Michelín.

 

Antes de irme leí varios foros, varias páginas, y pregunté a amigos que ya habían ido a Lisboa. Muchos coincidían en varias cosas, otras las añado yo:

 

  • Se aparca mal. Es cierto. Hay zonas de casi todos los colores. Yo lo tuve claro. Un parking era la mejor opción. Sí miráis en Empark, podéis buscar el que mejor os convenga. Incluso el precio por día.

  • Allí es obligatorio llevar el seguro del coche.

  • La tarjeta Viva Viagem de la que os he hablado antes, se puede comprar en cualquier estación de metro. Y se puede pagar con tarjeta.

  • Calzado cómodo. ¿Lo he dicho ya?  

  • A las tres de la tarde muchos sitios cierran, así que sí, se come más pronto que aquí, sí bien es cierto que para la cena los horarios se alargaban un poco más, también se cena relativamente pronto.

  • Los domingos, a no ser que sea en la zona más comercial de la ciudad, todo está cerrado.

  • Pastelitos de crema. No solo están buenos los de la pastelería de Belém en la que había una cola para alucinar. Es más, si tenéis oportunidad probad los de Fabrica Nata- en Rua Au Gusta. Los hacen allí, y os los podéis llevar calentitos.

  • En algunos sitios no aceptan tarjetas españolas aunque sean visa. Pero en los cajeros Multibanco se puede sacar dinero sin problema.

  • Probad la Ginjinha. Y sí tenéis valor, repetís.

  • Allí se puede beber en la calle.

  • Sí tenéis oportunidad montad en tuk-tuk. Yo lo hice en Sintra para subir al Palacio da Pena, y fue toda una experiencia.

  • Ellos nos entienden mejor que nosotros a ellos. Y sí no, tiran de inglés. Al final, se entiende todo.

 

Puedo decir que siempre hay algún lugar nuevo por descubrir. Y aún no he visto muchas cosas. En esta ocasión, repetiré.

 

*La imagen del encabezado ha sido diseñada por mí.

http://catapunchimpero.es/

 

 

 

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