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REVISTA INFORTURSA

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San Petersburgo, el gran ventanal de Europa

April 10, 2019

También conocida en tiempos como Leningrado y Petrogrado, San Petersburgo marcó el futuro de Rusia. Influida por Francia, Italia y Holanda, hay que recorrer sus grandes enclaves arquitectónicos y descubrir tanto su parte antigua y bien conservada como la ciudad moderna repleta de vanguardismo.

 

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada donde resultó herido de muerte el zar reformista Alejandro II, que abolió la servidumbre 

 

 

Hermitage

Arte en grado máximo

En este conjunto enorme de palacios, se conservan actualmente cerca de dos millones y medio de obras de arte. Está situado en el corazón de la ciudad, entre el malecón del río Neva y la Plaza del Palacio. Son cinco sobrios edificios de enorme belleza, con influencias orientales y europeas. Su nacimiento se sitúa en la época de Catalina II, que recibió 225 obras como pago de un comerciante teutón despertando un enorme gusto por el arte que la llevó a acaparar obras en todas las subastas para tener más que los reyes vecinos. En el Palacio de Invierno residían los zares; fue construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, y sus fachadas, el interior de la iglesia y su majestuosa escalera principal son un raro ejemplo del llamado barroco ruso del siglo XVIII, aunque las salas tuvieron que reconstruirse en el siglo XIX tras un gran incendio que arrasó las originales. No te pierdas la sala Malaquita cuyo color verde vivo se combina con el brillo del dorado dándole un toque de total fantasía. Una visita guiada te permitirá apreciar toda la belleza de este enigmático lugar. La entrada cuesta unos 10 euros.

 

Palacio de Tauride

Asamblea de la CEI

Actualmente, el Palacio de Tauride, es la sede de la Asamblea Interparlamentaria de la Comunidad de Estados Independientes, formada por delegaciones parlamentarias nacionales de diez de las quince ex repúblicas soviéticas, salvo los tres estados bálticos, Estonia, Letonia y Lituania, que son miembros e la UE. El edificio no está abierto al público. Está considerado la mayor residencia de un noble del siglo XVIII en Rusia y fue modelo arquitectónico a seguir para la construcción de numerosas casas solariegas en todo el Imperio ruso. Lo encargó construir la Zarina Catalina II para su amante, Grigori Potiomkim, quien lo utilizó para realizar  grandes fiestas. Posteriormente, buena parte del palacio fue utilizado como caballerizas y, tras ser restaurado en el siglo XIX, hasta 1906 fue sede de bailes y exposiciones antes de transformarse en el primer parlamento de Rusia, la Duma Estatal de Rusia. Desde 1992 es sede de la Asamblea de la CEI. Pasarás por delante de este palacio si quieres visitar el Monasterio de Smolny, catedral de la Resurrección, una de las grandes obras del arquitecto Rastrelli, que combinó con gran maestría el estilo barroco tardío con elementos típicamente rusos, como los cinco campanarios bulbosos y su cromatismo, que alegran todo el conjunto. El interior, blanco inmaculado, no dejará de sorprenderte; fue utilizado como almacén y como sala de conciertos; hoy sólo está destinado al culto.

Palacio Tauride 

 

Puentes de San Petersburgo

San Isaac

San Petersburgo ha levantado, a lo largo de los siglos casi 500 puentes que podrás atravesar en tus caminatas por la ciudad. Un crucero por el Neva te llevará por los más bonitos e históricos. El del Hermitage, es el puente de granito más antiguo de la ciudad y une el Teatro del Hermitage con el Museo Hermitage; el puente del Banco, con 1,85 metros de ancho, es el más estrecho de la ciudad; tiene suelo de madera y figuras de grifos o leones alados; en contraposición, el Puente Azul, sobre el río Moika, es el más ancho de la ciudad, con 97,30 metros, tanto como la Plaza de San Isaac, donde se encuentra la catedral. San Isaac, construida por Pedro el Grande, y fue no solo la más grande de la ciudad, sino también la de mayor tamaño de Rusia y aunque tras su reconstrucción redujo su tamaño, sigue siendo la más grande de la ciudad. Su cúpula se ubica a 101,50 metros de altura, haciendo de ella la cuarta más alta del mundo. La primera iglesia era de madera y se reemplazó por otra en piedra cuya construcción se extendió hasta el siglo XIX siendo rediseñada por el francés Monferrand que imprimió en ella el estilo Imperio de la época napoleónica. Si quieres conseguir vistas magníficas de la ciudad sube los 226 escalones que separan el suelo del mirador y sitúate bajo la cúpula. El interior, con capacidad para 14.000 personas, te dejará perplejo: mosaicos, mármoles de catorce colores, impresionantes frescos, 350 esculturas... y el vitral del altar central.

La catedral de San Isaac es la iglesia cristiana ortodoxa más grande del mundo  

 

Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada

y catedral de Kazan

Un paseo de 20 minutos desde la Catedral de San Isaac te lleva a la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada, cuyo nombre original era iglesia de la Resurrección de Cristo, sustituido por el actual en alusión al asesinato del Zar Alejandro II; su sucesor mandó construir la iglesia con un altar en el sitio exacto donde se derramó su sangre. Es un icono de la ciudad de más de siete mil metros cuadrados con numerosos e históricos mosaicos; en su construcción utilizaron mármol de diversos tonos y pedrería en gran cantidad, haciendo de ella una de las más bonitas de Europa. Es visible desde la avenida Nevski Prospekt, la más bulliciosa de la ciudad.

 

 

A ocho minutos a pie puedes visitar la Catedral de Kazan, que para muchos es un homenaje por las victorias militares del ejército ruso en la guerra contra Napoleón. Se construyó sobre una antigua iglesia de piedra y tuvo que ser reconstruida a principios del siglo XX. Impresionan sus 96 columnas en la Avenida Nevski, aunque es sólo una de sus fachadas laterales. El acceso es gratuito. 

Catedral de Kazán 

 

San Nicolás y el Acorzado Aurora

San Nicolás se encuentra a una media hora a pie desde la catedral de Kazan - 21 minutos en autobús (55 céntimos el billete) o 9 minutos en taxi (unos 3,50 euros el trayecto) -. Es otro ejemplo del barroco isabelino en cuya iglesia superior se conservan las placas homenaje a la tripulación del submarino nuclear K-278 Komsomolets y las de otros submarinos soviéticos hundidos, por eso también se conoce como “catedral de los marinos”; está construida en la base de Kronstadt, en una inmensa explanada donde se depositaban las anclas usadas de los barcos. Se empezó a construir en 1902, dejó de utilizarse en 1929 y posteriormente fue utilizada como cine, club, sala de conciertos y museo naval.

 Acorazado Aurora 

 

A unos veinte minutos en coche desde San Nicolás, se encuentra Acorazado Aurora, también conocido como el museo de la revolución. Es un barco amarrado en el malecón de Ptrogradski que se construyó en 1900 y llegó a intervenir en la guerra de los rusos contra los japoneses. Fue el lugar desde el que, en 1917, se efectuó un disparo de su cañón de popa que fue la señal para que los revolucionarios entraran al Palacio de Invierno, dando comienzo a la revolución. En 1922 volvió a ser buque de entrenamiento pero los sucesivos daños que sufrió lo dejaron hundido en el puerto; fue museo naval y se intentó reparar. En 2012, dejó de pertenecer a la Armada Rusa y se transformó en el Museo Central Naval de San Petersburgo, pero nuevamente en 2013 el ministerio de Defensa trató de recuperarlo para la Armada debido a su importancia histórica y cultural y se envió a los astilleros, donde tras una inversión de 1,3 millones de dólares, volvió a su ubicación en 2016. Getyourguide comercializa un crucero de 4  horas de duración con guía profesional y recogida y vuelta al hotel desde 58,72 euros/persona. 

 

www.visit-petersburg.ru

 

 

 

 

 

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