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REVISTA INFORTURSA

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7 planes para vivir una experiencia inolvidable en Túnez

November 20, 2018

Túnez es uno de esos países que puede visitarse en cualquier época del año, ya que presenta temperaturas muy agradables durante todas las estaciones. Tanto si se prefiere una estancia relajada en la playa como si se busca realizar un turismo más activo lleno de actividades y aventuras en el desierto, todos encontrarán en Túnez la escapada perfecta.

Playa
Kalaat Landlous

El mar Mediterráneo baña la costa tunecina dejando varios enclaves ideales para visitar en esta época del año, con playas que permiten largos paseos, nadar o la práctica de deportes acuáticos.
Entre Bizerta y Túnez capital se encuentra Kalaat Landlous, lugar perfecto para aprender o perfeccionar las acrobacias del kitesurf sobre las olas. Asimismo, la isla de Djerba también dispone de centros que ofertan esta y otras disciplinas como vela, windsurf, esquí acuático y parasailing.

 
Bajo el agua
Cuevas, túneles y pecios

Los aficionados al submarinismo de todos los niveles también pueden aprovechar estas fechas para hacer inmersiones y descubrir los espectaculares paisajes subacuáticos de Túnez, llenos de cuevas, túneles y buques de la Segunda Guerra Mundial, así como arrecifes e inmensas praderas de posidonia.
El país alberga 20 clubes de buceo afiliados a la Confederación Mundial de Actividades Submarinas, siendo Tabarka, Monastir y Djerba algunas de las zonas más populares para realizar esta actividad.

Relax
Talasoterapia

 ara quienes buscan relajación y mimarse un poco, el destino cuenta con numerosos centros de talasoterapia, donde se usan las propiedades beneficiosas del mar –gracias al yodo– con un fin preventivo y curativo. Estos establecimientos, localizados tanto en la costa norte como en la del este, ofrecen distintos tratamientos de la mano de un personal altamente cualificado.

Desierto
Sáhara tunecino

Otro tipo de tranquilidad es la serenidad y la paz que aporta el desierto del Sahara tunecino, siendo esta temporada privilegiada para explorar este maravilloso mundo de dunas de arena, montañas escarpadas y oasis verdes, un entorno idóneo para la meditación.
Dormir en una jaima bereber es una experiencia altamente recomendable, ya que permite contemplar el cielo estrellado mientras se saborea un rico té a la menta con piñones o probar el sabroso pan cocinado con brasas bajo la arena. Al silencio de este paraje singular pueden sumarse actividades más aventureras, como realizar una ruta en dromedario, pasear entre las dunas en quad o hacer una travesía en vehículo 4x4.

Sáhara tunecino


Golf
Buenas infraestructuras

Los amantes de esta disciplina, tanto experimentados como amateurs, pueden aprovechar las temperaturas suaves para disfrutar de alguno de sus asombrosos campos de golf que se pueden encontrar entre Tabarka, en el norte, y Tozeur, en el sur. Todos ellos gozan de unos estándares de calidad altos, con excelentes infraestructuras y servicios de primera clase.

Naturaleza
Cuna de aves

Túnez también es un destino óptimo para la observación de aves o bird watching, ya que se ubica en uno de los corredores migratorios más grandes de aves.
Al norte, la península de Cap Bon es uno de los principales puntos de paso del Mediterráneo para las aves migratorias. Por su parte, el Golfo de Gabés recibe la mayor concentración de aves migratorias del Mediterráneo, lugar en el que se han llegado a contar más de 330.000 aves acuáticas como patos, rapaces, paseriformes o gaviotas. En total, se pueden apreciar cerca de 400 especies de aves diferentes.

Cultura e historia
Museo del Bardo
Otra propuesta para esta temporada es realizar una ruta para conocer el patrimonio histórico, de gran relevancia internacional, que se halla repartido por toda la nación y que se puede apreciar en sus museos y ruinas arqueológicas.
Entre los más destacados se encuentran el Museo Nacional del Bardo, considerado uno de los más hermosos del mundo por su impresionante colección de mosaicos romanos; el Museo Nacional de Cartago; el Museo Arqueológico de El Djem o el Museo del Patrimonio de Guellala, son otros de sus atractivos

El Djem es el coliseo más grande del Norte de África


Star Wars
Decorados casi intactos

Para el rodaje de la saga cinematográfica de La Guerra de las Galaxias, un joven George Lucas eligió entre sus localizaciones diversos lugares del sur de Túnez cautivado por su belleza. La visita a estos escenarios se ha convertido en uno de los reclamos turísticos del país para los fans de Star Wars, conservando hoy en día sus decorados casi intactos.
Además, el realizador americano decidió hacerle un homenaje a la región que acogió el primer rodaje concediendo una derivación del nombre de la ciudad Tataouine a uno de los planetas de la saga intergaláctica, “Tatooine”.

Ksar Hallouf, un pueblo fortificado en Medenine, en el sur de Túnez 


En la primera de las películas que se rodó, Episodio IV: Una nueva esperanza (1977), se desarrollaban las escenas del que era el hogar de Luke Skywalker, la granja de Owen y Beru Lars. Para ello, se usaron dos escenarios diferentes para su grabación. Por un lado, la zona exterior del famoso iglú, el elemento principal del decorado, que se ubica en la gran planicie salina cerca de Chott el Jerid, en el centro de Túnez. Para la zona interior de la casa, el director recurrió a uno de los patios interiores del hotel troglodita Sidi Driss, en Matmata, donde se grabaron escenas como el comedor y la cocina de los Lars, así como el propio patio. Esta misma localización se recuperó para filmar el Episodio II: El ataque de los clones (2002) y el Episodio III: La venganza de los Sith (2005).

Ong Jemel, Tozeur


Una de las partes más recordadas de este film se desarrolla en la cantina de “Mos Eisley”. Situada en el planeta “Tatooine”, se trata del refugio de los contrabandistas intergalácticos, cazadores de recompensas, desertores y traficantes de especias. En este bar, en el que un particular grupo de músicos extraterrestres dan un concierto, el jedi Obi-Wan Kenobi y Luke Skywalker conocen por primera vez a Han Solo y Chewbacca. En la actualidad, los restos de la cantina se conservan en Ajim, en la isla de Djerba.
Veinte años más tarde, con técnicas audiovisuales y efectos especiales mejorados, se retomó el rodaje de la saga, rodando los tres primeros episodios. Para el Episodio I: La amenaza fantasma (1997), a unas decenas de kilómetros de la ciudad de Tozeur, en medio de dunas, se encuentra en Ong Jmel, el decorado de “Mos Espa”. Se trata del astropuerto de Tatooine, el planeta desértico del Borde Exterior del universo, en el que Anakin Skywalker –futuro Darth Vader– pasó la infancia como esclavo junto a su madre y su amo, Watto, el chatarrero.
Asimismo, para esta película se usaron los “ksour” de las ciudades de Medenine y Hedada, unas construcciones bereberes que se empleaban antiguamente como almacén de grano. Estas particulares edificaciones sirvieron de decorado para recrear los barrios de esclavos de “Mos Espa”, lugar de residencia de “Ani” Skywalker y su madre, Shmi. En esta localización, George Lucas rodó dos escenas: la llegada de Anakin en medio de la tormenta y su salida con Qui-Gon y la despedida de Shmi. Posteriormente, el lugar pasó a llamarse “Skywalker Alley” (“El callejón de Skywalker”).

Ksar Ouled Soltane cerca de Tataouine

 
En numerosas escenas del primer y cuarto episodio se usó el cañón de Midès, actualmente conocido como el barranco “Star Wars Canyon”, localización en la que se encontraban los moradores de las arenas y en la que tenía lugar la trepidante carrera de vainas del Episodio I. Este enclave se sitúa cerca del pueblo de Dakas, a unos cuarenta kilómetros de Nefta, y su entrada la marca la mezquita de Sidi Bouhlel.
 

www.turismodetunez.com

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