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Irán: otra vez a esperar

  • Javier Roldán
  • 17 jul
  • 3 min de lectura

Actualizado: 20 jul

El turismo como diplomacia que nadie quiere usar.


El turismo es como la amistad: una planta que hay que regar. El problema es que Irán parece empeñado, a veces, en dejar que seque.

¿Por qué seguimos perdiendo la oportunidad de visitar una de las civilizaciones más fascinantes del planeta? Porque hay dos cerrojos. Y uno de ellos lo tiene puesto Teherán.

Hoy las portadas vuelven a hablar de misiles y del Estrecho de Ormuz. Pero el aislacionismo iraní no nació ayer. Es una guerra más larga: la que mantiene contra sus propios miedos. Autoprotección frente a enemigos invisibles... los visibles ya los conocemos y no se esconden.


Viajes a Irán

1. EL CERROJO DE FUERA: SANCIONES, CIELOS CERRADOS Y UNA EUROPA AUSENTE

Washington tensa y afloja en el Golfo según su agenda. El último intento de acuerdo de paz saltó por los aires.


Europa, mientras, aplica su receta habitual: presencia testimonial. Desde 2023 la UE mantiene sanciones directas al sector aeronáutico iraní: congelación de activos, prohibición de venta de aeronaves, repuestos y servicios técnicos, y ejecutivos sancionados.


Traducción para el viajero: menos frecuencias, billetes más caros, escalas obligadas y ausencia de aseguradoras europeas dispuestas a cubrir rutas a Teherán.


A eso se suman las sanciones por el suministro de drones a Rusia y por violaciones de derechos humanos. Ninguna se levantará mientras Irán no renuncie al enriquecimiento de uranio. Una paradoja: el programa ha sido declarado "totalmente destruido" en varios comunicados, pero las sanciones siguen vigentes. Ambas cosas no casan.


El ministro de Patrimonio Cultural, Turismo y Artesanía, Reza Salehi, declaraba hace poco que "el esfuerzo de visitar Irán vale la pena" y que "quien algo quiere, algo le cuesta". Hoy debería mirar con envidia cómo Riyadh Air estrena vuelo directo Madrid-Riad. Arabia Saudí entendió que abrir el cielo es abrir el país.


Irán debería ser más proactivo y tocar todas las puertas en Bruselas. Sabe que Europa no ha hecho seguidismo de la política estadounidense hacia su país. Ese margen debería aprovecharse.


Con amenazas de peajes en Ormuz y rumores de guerra híbrida, el mensaje al mundo sigue siendo el mismo: toca esperar.


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2. EL CERROJO DE DENTRO: UN PAÍS QUE NO SE DEJA QUER

Aquí está el fondo.


El turismo necesita 4 cosas: estabilidad, conectividad, seguridad y voluntad de recibir. Irán flaquea en la última.


En el discurso oficial "queremos abrirnos". En la práctica, el foco está en el turismo de proximidad: peregrinaje iraquí, visitantes de Pakistán, Turquía y el Golfo.


Para el occidental el panorama es distinto: visados lentos, vuelos caros por el bloqueo aéreo, seguros de viaje que casi nadie emite y la sensación de que al turista se le ve más como riesgo potencial que como embajador.


Es legítimo protegerse pero es contradictorio pedir al mundo que te visite y tratarlo con desconfianza. Si no abres la puerta, nadie entra.


Irán tampoco llama a Europa. Espera a que la llamen. Es un error estratégico. Podría usar el turismo como su mejor herramienta diplomática: negociar levantamientos sectoriales, firmar acuerdos aéreos, exportar cultura en lugar de solo resistencia.


Con esa actitud perdemos todos. Nos perdemos Persépolis, Pasargada e Isfahán. Nos perdemos 28 sitios Patrimonio de la UNESCO. Nos perdemos bazares, té, poesía y una hospitalidad real. Una gente que responde sin agresividad incluso cuando le preguntas por la respuesta tras los ataques a su cúpula militar y política.


Se dice que la venganza se sirve fría. Pero el Irán de hoy parece más interesado en que se enfríe el ciclo de represalias. El islam habla de justicia, pero el perdón acerca más a Alá. Quizá vayan por ahí... aunque nada está claro.


Dentro, los propios portavoces reconocen el problema: alta inflación contenida con subsidios. Que nadie olvide que las protestas de diciembre-enero en los bazares estallaron por el coste de la vida. Irán necesita gestos de apertura y autocrítica. Su población se lo merece.

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CONCLUSIÓN: LA MEJOR ARMA DIPLOMÁTICA ESTÁ SIN USAR.

No es solo que EEUU e Israel agredan. No es solo que Europa mire a otro lado.


Es que Irán tiene en sus manos una herramienta poderosísima y no la usa: su historia, su gente y su capacidad de asombrar.


Puede seguir esperando en su jardín, con la puerta entreabierta. Pero las civilizaciones no se preservan aislándose. Se preservan compartiéndose.


El pueblo iraní es amable y hospitalario. Dejen que el mundo lo descubra. Sin miedo.




1 comentario


steven jones
steven jones
17 jul

Wow iran so amazing crest plumbing

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