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  • Rocio Madueño

Normandía, una región fascinante


¡Quién no ha oído hablar de Normandía en las lecciones escolares de historia!. El 6 de junio de 1944, cuando amanecía en las playas del norte de Francia, los centinelas nazis desconocían que 6.939 barcos aliados asaltarían la costa normanda y que se iniciaba una operación aérea de calado con tres millones de soldados de las tropas aliadas en suelo francés para una contienda que acabaría tres meses después con la liberación de París.

Región de Normandía

Mirando al futuro

Aquellas fechas, ya lejanas por fortuna, sin embargo, dejaron para el recuerdo nombres clave de las playas del desembarco como Caen, Sword y God, que se vincularon para siempre a la historia

mundial; con ellas, Normandía se transformó en un lugar atractivo para recordar, pero también para mirar hacia el futuro. Francia solicitó en enero de 2018 a la Unesco que las playas del desembarco de Normandía se incluyan en la lista del Patrimonio Mundial, en la categoría de Bienes Culturales; la candidatura se examinará por el Comité del Patrimonio Mundial en su sesión de julio de 2019. El lugar histórico incluye toda la línea costera de La Mancha, donde se realizaron las operaciones del desembarco. La actual Normandía, es una de las trece regiones que, junto con los territorios de Ultramar, conforman la República Francesa. Normandía se creó tras la reforma territorial de 2014, con efectos el 1 de enero de 2016, cuando se fusionaron la Alta Normandía y la Baja Normandía, que habían quedado divididas en 1956.

El país ofrece grandes atractivos naturales y culturales. Desde el Mont- Saint-Michel al pueblo de Le Tréport, pasando por Cherbourg y Alençon, Normandía ofrece un conjunto de paisajes únicos donde recorrer lugares cargados de historia, grandes espacios y donde descubrir a su amable población local.

Acantilados De Etretat

Las playas y la campiña definen un paisaje de pequeños campos cercados con muretes y árboles; bordeada por el Canal de la Mancha, los acantilados se extienden desde Le Treport hasta El Havre, ciudad que es desde julio de 2005 Patrimonio de la Humanidad, título que también poseen Monte Saint-Michel y su bahía, los Caminos de Santiago en Francia, las Fortificaciones de Vauban y el arte del encaje de aguja de Alençon como Patrimonio Inmaterial.

Giverny y Rouen

Todo impresionismo y belleza

En Gyverny encontrarás un pueblo con auténtico encanto plagado del impresionismo de Monet y situado en la margen derecha del Sena. Aquí vivió Monet desde 1883 hasta la fecha de su muerte, en 1926, y atrajo a numerosos artistas de todo el mundo; el Museo del Impresionismo, inaugurado en 2009, rinde homenaje a todos ellos; muchos se alojaban en el histórico Hotel Baudy, actualmente café restaurante, rodeado de un jardín que invita a contemplar una indescriptible colección de rosas antiguas. En los alrededores, no te pierdas el viejo Molino de Vernon, que inspiró un lienzo de Monet pintado desde su barco-taller; muy cerca, bajo los árboles, se encuentran las 7 estatuas de bronce obra de un artista de Vernon instalado en Japón.

Rouen es una ciudad museo donde se han concentrado grandes joyas de la arquitectura sagrada. Descubre la belleza singular de la iglesia de Saint-Maclou y date un paseo por el Sena antes de degustar la tradicional gastronomía normanda en alguno de los mejores restaurantes que también contribuyen a la fama de esta bonita ciudad. Del 6 al 16 de junio de 2019, la Armada llegará a su puerto con conciertos y un calendario cargado de actividad donde disfrutar de fuegos artificiales y grandes animaciones; está formada por bonitos barcos que habrán ascendido por el Sena durante 120 kilómetros a través de sus bonitos paisajes.

Giverny, Jardines de Claude Monet

Étreat – Honfleur – Caen

Romántica, marinera, histórica

Etretat es una romántica ventana abierta a la Mancha normanda donde destacan sus asombrosos acantilados de la Costa de Albâtre mundialmente famosos; durante la marea baja, se pueden descubrir los lechos de ostras del siglo XVII y el legendario “pozo” a través de senderos señalizados y guiados; la actividad está servida en este pueblo normando, no sólo por la posibilidad de visitar sus museos y monumentos sino también por ser el lugar donde descubrir una granja normanda, un museo del chocolate, un palacio benedictino, su sidra o su cestería.

Honfleur es un bonito pueblo marítimo plagado de calles pintorescas con casas antiguas donde parece no haber pasado el tiempo; es una de las ciudades más famosas de Francia donde encontrarás coquetos hoteles y bonitos restaurantes típicos; también inspiró a artistas como Courbet, Monet o Boudin. Desde aquí podrás realizar la ruta de la sidra y la de los quesos. No te pierdas sus iglesias y museos, ni el puente y sus graneros de sal.

Puerto pesquero de Honfleur

En Caen encontrarás una ciudad con 1.000 años de historia entre los ríos Orne y Odón. Guillermo el Conquistador se enamoró de la ciudad e hizo construir en ella un castillo y dos abadías, la de los Hombres y la de las damas. Aquí se libró la batalla de Caen durante dos largos meses y hubo que reconstruir la ciudad con los monumentos que sobrevivieron a los ataques de la segunda guerra mundial, sin embargo, actualmente, su aspecto es muy acogedor y sus casas construidas en piedra te encandilarán. Visita su museo Plan de Rome, el Memorial, la iglesia de Saint-Pierre y el Valle de los Jardines, entre otras muchas opciones.

El Gros-Horloge es un reloj astronómico del siglo XIV en Rouen

Caen

Playas del Desembarco

Juno Beach

Descubrir la magnitud del escenario del desembarco del conocido como “Día D” y la posterior batalla de Normandía, es sólo posible visitando Caen y los pueblos limítrofes y viendo las imágenes que ofrece su museo Memorial.

Los campos de cultivo que se ven desde la carretera quedan atrás cuando llegas a la capital histórica de Normandía, que tuvo que ser prácticamente reconstruida por completo tras la batalla que siguió al desembarco.

Arromanches, Playas del Desembarco

La ciudad alberga lo que fue el castillo ducal de Guillermo el Conquistador, actualmente Museo de Bellas Artes y más hacia el sur, la Abadía de los Hombres; en el otro extremo de la ciudad, la Abadía de las Damas. Juno Beach fue la costa del desembarco, una sucesión de playas que desaparecen cuando sube la marea, rodeada de casas de pescadores y casas de veraneo encajadas en pequeños acantilados o en la misma playa. En Arromanches, aun se pueden ver, cuando baja la marea, los grandes pontones o Mulberry, que se utilizaron para construir el gran puerto artificial al que llegaban desde Inglaterra los suministros necesarios para la batalla. En Chesburgo, el Museo del Desembarco, proyecta una película sobre lo ocurrido el día D. No te pierdas Bayeux, un bonito pueblo que conserva intacta su catedral románica, un par de viejos molinos y el museo de la Tapisserie, donde se exhiben ricos tapices y piezas del mundo medieval.

Muy cerca, aunque en territorio de la Bretaña francesa, se encuentra Dinan, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Francia. Se ubica sobre una colina que domina el valle del río Rance; el paisaje está salpicado de casitas de piedra típicas, muchas restauradas para albergar restaurantes y tiendas de artesanía.

Dinan, Saint-Malo, Monte Saint-Michel

Regreso a la Edad Media

En Dinan, encontrarás casi tres kilómetros de murallas y un castillo del siglo XIV sobre el río Rance; sube por la escarpada calle de Jerzual para regresar a la Edad Media y si es en julio, no te pierdas la Fête des Remparts o Fiestas de las Murallas, donde durante un fin de semana reina el carácter festivo medieval con numerosas representaciones de la época en esta localidad catalogada como “Ciudad de Arte e Historia de Francia”. Aún en territorio de la Bretaña francesa, Saint Malo, en la desembocadura del Rance, con playa y puerto, es una ciudad amurallada muy acogedora, con callejuelas sin fin y vías abiertas a la playa, al puerto y a los fuertes. A mediados de agosto se celebra aquí la Ruta del Rock, un festival que congrega a más de 15.000 espectadores. Acércate a Cancale si eres amante de las ostra; su sabor, gracias a la riqueza del plancton de la Bahía del Mont Saint-Michel, es único. En su costa, encontrarás playas salvajes y solitarias; una singladura desde Port-Mer te llevará en busca de algunos de los 300 delfines que pasan por la bahía.

Mont-Saint-Michel

Saint Michel, se eleva sobre un islote rocoso rodeado de una magnífica bahía que es el escenario de las mayores mareas de Europa. Desde 1979, el monte y su bahía son Patrimonio Mundial por la UNESCO. Aquí, el agua sube tanto, que a veces la roca se queda sin acceso al continente por lo que es aconsejable no adentrarse en la bahía sin informarse previamente. La diferencia entre la marea alta y la baja puede ser de 15 metros. En 2019, Mont-Saint-Michel se convertirá en isla del 21 al 24 de enero, del 18 al 23 de febrero, del 20 al 24 de marzo, del 18 al 21 de abril, del 18 al 19 de mayo, del 4 al 5 de julio, del 1 al 4 de agosto, del 30 de agosto al 3 de septiembre y del 28 al 30 de septiembre; al pueblo, salvo unas pocas horas si hay mareas muy altas, se accede a través de una pasarela. Solo por ver este espectáculo merece la pena visitar este lugar.

No dejes de visitar la abadía del Mont-Saint-Michel, punto culminante de la isla.

http://es.normandie-tourisme.fr

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