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  • Rocio Madueño

Sri Lanka, la isla de los mil nombres


Con capital en Colombo, Sri Lanka es el país conocido antiguamente como la isla de los mil nombres en el golfo de Bengala. Ubicada entre las principales rutas marítimas que unen Asia occidental y el sudeste asiático, el país se ha hecho a sí mismo y ha aprovechado todo el potencial que la naturaleza le ha donado para convertirse en lo que es hoy, un destino diverso, de fama mundial.

Aunque empezó a ser famosa por la producción y exportación de canela, té, café, caucho y coco, el turismo intenta situarse actualmente entre las principales industrias del país, después de una guerra civil entre el Ejército y los “Tigres Tamiles” que mantuvo alejados a los viajeros de numerosas zonas hasta 2009 y del tsunami que en 2004 barrió la costa este y el sur del país. Belleza natural y rico patrimonio cultural El país atesora una increíble belleza natural en sus bosques y playas, a la que se suma un rico patrimonio cultural, componentes suficientes para transformarse en un destino deseado. En la capital, Colombo, a 35 kilómetros del aeropuerto internacional, las zonas turísticas se reducen prácticamente al distrito de Fort y a Pettah, el primero está controlado por el ejército y entre los edificios de interés están la iglesia de San Pedro y la Dagoba de Sambodhi; en Pettah, destacan la Gran Mezquita y la Mezquita de Jami Ul Alfar. Al sur de Fort existen numerosas playas muy concurridas los fines de semana, en el distrito conocido como Colombo 3. Como punto de referencia de la ciudad están las torres del World Trade Center. Su paseo marítimo, Galle Face Green, es centro de reunión durante los fines de semana.

Templo de Seema Malaka, Beira Lake, Colombo

Galle, Ciudad fortificada Galle, a 120 kilómetros de Colombo, destaca por sus fortificaciones y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988, siendo el mejor ejemplo de ciudad fortificada construida por los europeos en el sur y sudeste de Asia y mostrando la interacción entre los estilos arquitectónicos europeos y las tradiciones del sur de Asia. Primero los portugueses construyeron un fortín, después los holandeses la fortaleza con doble muralla, donde se concentran pequeñas calles, restaurantes y casas transformadas en hermosos hoteles boutiques, iglesias cristianas, templos budistas, escuelas.., todo ello pegado al mar y al faro. Yala El Parque Nacional de Yala, permite apreciar la gran diversidad de fauna existente, destacando la presencia de los tres grandes de Sri Lanka, el búfalo, el leopardo y el elefante entre 44 variedades de mamíferos y 215 de aves; también es posible ver osos perezosos, sambars, chacales, pavos reales y cocodrilos. El parque resultó afectado en 2004 por el enorme tsunami que azotó la costa y puso de manifiesto el “sexto sentido” de los animales que se dirigieron fuera de su trayectoria. En la zona central, Nuwara Eliya, conocida como la “pequeña Inglaterra” por la influencia victoriana que se puede apreciar en sus edificios, es la mejor recomendación para que el viajero se introduzca en el mundo del té; tras atravesar hermosas carreteras se llega a la zona de las plantaciones de té, que se pueden visitar para descubrir todo su proceso de producción. Kandy, la última capital de los reyes de Sri Lanka, es otro gran descubrimiento para los viajeros que elijan este destino. Se trata de una pequeña ciudad sagrada situada a orillas de un lago artificial en torno al cual existen varios monasterios budistas. El lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1988. En esta ciudad se encuentra el Templo del Diente de Buda, célebre lugar de peregrinación y el edificio más conocido de Kandy; en su interior se conserva un diente de Buda Gautama que es el epicentro de la vida religiosa del país. Además, en Kandy sorprende Udadwatte Kelle, un enorme bosque tropical considerado santuario de la naturaleza. Como actividades recomendadas están un paseo por el lago y el bazar, así como el centro de artesanía, donde el viajero puede adentrarse en el mundo del tallado de gemas.

Polonnaruwa Lankathilaka Image House es una casa de imagen monolítica de Buda construida por el rey Parakramabahu en Polonnaruwa

Pinnawala es un destino que se incluye en todas las guías turísticas de Sri Lanka; aquí se encuentra el orfanato de elefantes, que se creó en 1975 para ayudar a sobrevivir a las crías de elefante asiático que no tuvieran manada. Sin embargo, en la actualidad, además de aquella misión, el orfanato cría elefantes en cautividad con unos 75 ejemplares en la actualidad, de tres generaciones. La entrada no es barata, unos 20 euros con los que se mantiene a los elefantes y se paga a los empleados, y da acceso a una zona limpia y cuidada con servicio de restaurante desde donde ver a los elefantes durante el baño. Los turistas que consiguen acercarse a ellos a cambio de un donativo, lamentan el uso de cadenas para controlar a los paquidermos. Los amantes de la fauna, podrán disfrutar doblemente de la visita al Jardín Botánico de Peradeniwa, repleto de plantas exóticas. Aluvihara Dambulla En Aluvihara descubrirás una serie de cuevas que ya en el siglo I estaban habitadas por monjes budistas; en los alrededores, las imágenes de Buda y las pinturas que hay en la roca y en los techos son impresionantes. La primera cueva alberga una imagen de Buda reclinado de 10 m. de largo. A unos kilómetros, camino de las Cuevas de Dambulla, se encuentra Nalanda Gegide, uno de los edificios de piedra más antiguos del país con un estilo arquitectónico único, que es un templo budista hueco en su interior y protegido por gruesos muros de piedra.

Finalmente, Dambulla, es uno de los principales hitos de Sri Lanka; es el Royal Rock Temple, un grupo de cuevas budistas, que conforman el conjunto de éstas mejor conservado del país y está incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad. El acceso a estas cuevas es gratuito y te recibe un impresionante Buda dorado; después quedan 160 metros de altura hasta alcanzar los templos budistas que están en la roca de la montaña. Una de ellas, la del Gran Rey, que es la mayor de todas, mide 52 metros de longitud y 23 de anchura; en la de Maha Alut Viharaya se encuentran las estatuas de Siddarta, Gautama Buda, una de las cuales muestra al Maestro en posición reclinada. Estas cuevas, sirvieron de refugio al rey Walagamba durante los años de su exilio, antes de ser transformadas en templos budistas. En total son cinco cuevas para visitar con 150 budas. Matale es una ciudad hinduista famosa por ser la sede del templo de Aluvihara, la golden Rock de Dambulla y otros templos hinduístas como el Muthumariamman Thevasthana, que conforman el llamado Triángulo Cultural.

Cueva de Dambulla

SriLanka deja atrás los tiempos de guerra y da paso a grandes hoteles construidos en primera línea de costa donde se alojaron los más de dos millones de visitantes que llegaron al país en 2016. Hoy, el turismo está transformando la vida del país y las comunidades locales empiezan a participar para mejorar sus medios de vida, tratando de preservar su vida tradicional. Sin embargo, no faltan intermitencias en su estado de seguridad, como la decretada el pasado 6 de marzo, cuando el gobierno declaró el estado de emergencia de diez días de duración en todo el país tras un brote de violencia entre las comunidades cingalesa y musulmana, por lo que hay que informarse sobre la evolución de los acontecimientos antes de viajar.

www.srilanka.travel

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